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CONVERSACIONES EN QUIETUD

CONVERSACIONES
EN QUIETUD

Con Mike Boxhall

Capítulo 2

CONCIENCIA

Quien soy verdaderamente

Sin principio, sólo Proceso.

El Espíritu reencarna.

Nacimiento y Vida

El encuentro del despliegue y la experiencia.

Capa sobre capa de ilusión.

Yo me he convertido en yo y he olvidado.

Ayer fue y mañana será, o al menos eso parece.

Sin un ahora.

Hay una marea,

y después un océano.

Bajo las olas,

sólo hay quietud.

La Madre.

Pura conciencia,

Y yo recuerdo quien soy.

El Océano se mueve,

sólo hay proceso.

La esencia de lo que estoy tratando de decir aquí es que el trabajo a nivel profundo, el denominado nivel del Espíritu, es un ejercicio en el que venimos desde un lugar profundo de nuestro Ser, no un ejercicio para refinar lo que hacemos con una precisión anatómica cada vez mayor...

La mayoría de las declaraciones que siguen tendrán capítulos asignados a medida que avancemos, pero aquí es donde yo empiezo a desplegar mi parada y os invito a colaborar.

Nosotros no hacemos este nivel de trabajo con el otro —llamémosle, a él o ella, el cliente— , simplemente el trabajo es el resultado revelado de la sinergia que se crea en la relación.

Permitidme que parta esta frase en pedazos y explique su significado. La relación, a este nivel, es lo que está ahí cuando lo que nos mantiene separados, el intelecto personal, el ego personal, y tal vez, el alma personal e individual, se rinden. Lo que queda es la comunalidad de Ser, que es Espíritu.
Revelación es el emerger (y la caída) de las formas, fenómenos del tipo que sean, a partir del vacío de la presencia, el presente eterno, del ahora.
Soltar lo que nos mantiene separados, y aproximarnos al cliente desde ese lugar significa que tocamos al cliente desde ese nivel en él, tanto si eso está contenido en su conciencia o en la nuestra. Surge una sinergia. Sinergia: cuando dos elementos se aproximan uno al otro de modo que lo que se puede conseguir conjuntamente sobrepasa lo que se puede conseguir separadamente, están actuando con SINERGIA. La sinergia, en este caso, lleva la eficacia de la cooperación más allá de las expectativas habituales. Diccionario Chambers.

La barrera a este nivel de trabajo es lo que he descrito anteriormente en la explicación de la relación. Nos da mucho miedo renunciar a nuestro sentido de separación; está tan atrincherado que hemos llegado a creer somos nuestra experiencia de vida. En realidad, esa persona, esa imagen que creo que soy yo, no es nada más que una contracción limitada del emerger y pasar de la esencia en la forma.

A este capítulo se le llama Conciencia, y el poema que lo encabeza trata de abordar este tema:
Ser consciente de quien realmente soy implica un examen de las suposiciones desplegadas en la primera estrofa.
La segunda estrofa habla del descenso en lo desconocido, las profundidades ocultas del inconsciente, capa tras capa.
Las últimas dos líneas describen la revelación de que lo primero que emerge de la Quietud, en su mayor profundidad, es conciencia. Simplemente conciencia misma, sin forma; aún no hay separación entre la forma y lo informe; Proceso mismo, sin forma que esté siendo procesada.

Para mí, la mayor toma de conciencia enseñando/facilitando este tipo de trabajo es que, en realidad, ¡no hay nada que enseñar! Lo único que hay que hacer es crear el espacio seguro en el que eso ya está allí, y puede revelarse. He llegado a creer totalmente (y a experimentar) que la realidad es lo que está ahí cuando podemos habitar en la Quietud, en el presente, sin juicio. En este caso, con la palabra juicio me refiero a la mera intelectualización, examen, limitación y recuerdo del tipo del que depende la experiencia no digerida.

Si no hay nada que enseñar, no puede haber nada que aprender; ¡sólo hacerse consciente!

¿Qué es ser consciente?

Lo que sigue es una excelente contribución de Gary Lee Roba. Esto demuestra una excelente comprensión, muy bellamente expresada, del hecho de que la conciencia QUE HACE no es quietud.

¿QUÉ ES CONSCIENTE?

Repasando las notas de Mike para este mes, lo que me sorprendió fueron las tres palabras que escribió debajo de la imagen del sol y la luna en el polo norte: “¿Qué es consciente?” Esta pregunta va exactamente al núcleo del asunto.

Yo solía creer que la conciencia era un estado mental que yo tenía que producir. Esto hacía que yo tuviera que mantenerme/fijarme en una posición mental específica [lo que también requería que tensara sutilmente mi musculatura] para producir y mantener una forma de ser específica a la que yo llamaba “conciencia”. En una sesión craneosacral, significaba hacer todo eso mientras mis manos sentían el cuerpo de otra persona, de tal modo que fuera capaz de enfocar el estado que estaba cultivando [“conciencia”] hacia aspectos determinados de su anatomía interna, para que la persona fuera “consciente” de lo que ocurría o dejaba de ocurrir dentro de ella. Pensaba que al desarrollar mi capacidad de hacer esto estaba desarrollando mis “habilidades perceptuales”, y disfrutaba mucho las alabanzas de mis profesores a medida que las mejoraba y afinaba.

Por supuesto, la Fuente me puso “palos en la rueda” cuando empecé a notar repetidamente durante las sesiones que los cambios más profundos tendían a ocurrir en los momentos en los que no estaba “haciendo” plenamente este trabajo de conciencia. Aunque era razonablemente bueno a la hora de mantener un estado de presencia extrovertida que se enfocaba en el sistema del cliente, invariablemente había momentos en los que “mi conciencia” se deslizaba por debajo de la negrura o de la nada; una y otra vez ocurría que era precisamente en esos momentos cuando el sistema del cliente realizaba sus mayores cambios o liberaciones, y me daba cuenta de ellos cuando mi conciencia retornaba. Aún me dejaba más perplejo la observación ocasional de que esto ocurría cuando yo me despistaba momentáneamente, o estaba mirando por la ventana.

Gradualmente fui dándome cuenta que la Conciencia estaba allí completamente, independientemente de [o a pesar de] de lo que yo hiciera conmigo mismo para producir lo que yo creía que era un “estado de conciencia”. De hecho, los momentos en que la conciencia parecía verdaderamente libre y presente generalmente se producían cuando yo “no era consciente”. Esta observación se ha ido haciendo más y más clara a lo largo de los años de sesiones, y también en la vida cotidiana.

No podemos “hacer” la conciencia. La conciencia está siempre allí. Nuestras mentes no producen o contienen conciencia; más bien ellas [y todo lo demás] están contenidas dentro de la conciencia. No podemos hacer algo particular para llegar a ser conscientes, ya somos conscientes. Lo que podemos hacer es fragmentar la conciencia, manipulándola para fijarla o reducirla a lo que parece ser una parte, aunque incluso esto mismo no es más que otro bucle de inercia dentro del campo mayor de conciencia, dentro del campo mayor de la Marea. Cuando ponemos las manos en el sistema de otra persona, la Conciencia ya está completamente allí, independientemente de cuál sea nuestra orientación personal hacia ella.

¿Qué es conciencia? Conciencia es la Marea. La naturaleza de la conciencia es organizarse a sí misma como campos dentro de campos de movimientos de marea que se expande y se contrae. La Marea es consciente de nosotros, independientemente de que nosotros seamos conscientes de ella. Cualquier cosa que podemos ver/sentir es la Marea, y nuestro acto de verla también es la Marea.

Cualquier cosa específica de la que seamos conscientes es, por su propia naturaleza, una fragmentación de la conciencia, que de este modo queda limitada al campo de ese fragmento/forma. La fragmentación es un proceso natural de la conciencia. Sin la función fragmentación no podría haber objetos, ni conciencia de los objetos, ni relaciones sujeto-objeto, y por tanto no podría haber manifestación en absoluto. La capacidad de la conciencia de fragmentarse a sí misma es lo que permite a la conciencia aparecer [ante sí misma] /existir.

Cada paso que descendemos hacia un campo más estrecho [fragmentación] produce el fenómeno al que nos referimos con el nombre de inercia; cada paso ascendente [reconexión con una totalidad mayor] produce el fenómeno de la potencia. De este modo, potencia e inercia son esencialmente la misma fuerza: la fuerza/energía producida por la acción de la conciencia manifestándose como forma. A todos los niveles, la conciencia se manifiesta como movimiento de marea de expansión y estrechamiento, así la conciencia es la Marea. Cuando la conciencia se mueve profundamente en la dirección de la fragmentación, la intensidad de las fuerzas inerciales presentes crea campos en los que el movimiento de marea/expresión queda cada vez más inhibido, hasta que llega a disolverse. Cuando la conciencia se mueve profundamente en la dirección de la no-fragmentación, la intensidad de la potencia presente crea campos más y más amplios en los que el movimiento/expresión de marea se hace más y más radiante, hasta el nivel de la pura luz/el ser.

Cuando la inercia se mueve en la dirección de la no-fragmentación, lo cual sólo puede hacer cuando es tocada/vivificada por la conciencia, se transmuta en potencia, y se produce la reorganización del sistema en el que estaba contenida hacia el nivel de una totalidad mayor; ésta es la esencia del trabajo craneosacral biodinámico. Esta transmutación de la inercia en potencia, y la organización sistémica resultante, es la ley natural de la Marea/de la conciencia. La Marea misma es la que hace este trabajo cuando toma conciencia de sí misma [este funcionamiento queda potenciado por el reflejo (o espejo) que el terapeuta ofrece al cliente].

La fragmentación [inercia] es un oscuramiento de la conciencia, la no-fragmentación [potencia] es una vitalización de la conciencia; esto también es una Marea. Cualquier cosa que el terapeuta “haga” para manipular/controlar su conciencia personal es una fragmentación, algo que apaga la conciencia. Por eso los cambios profundos se producen en las sesiones cuando el terapeuta se quita de en medio. Sus esfuerzos por enfocar/practicar la conciencia a fin de localizar y soltar la inercia son en realidad un movimiento en la dirección de una mayor fragmentación e inercia. De hecho, a veces “despistarse” puede ser menos inercial/fragmentado que “concentrarse” o enfocarse, que es un “hacer” más determinado.

Los estados menos inerciales/fragmentados estarán en la dirección de la no-diferenciación, profundizando hacia niveles de conciencia más claros y profundos —conciencia desinhibida/Marea no-obstruida— en los que realmente podemos decir que “el trabajo hace el trabajo”.


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