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BIENVENIDOS AL CENTRO DE OSTEOPATIA CRANEOSACRA DE VALENCIA

 
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Quietud
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La Marea
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La Bendición de la
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El Espiritu Encarnado
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La dicha de ser ordinario
  Marzo
  
Aún no me he decidido
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Capítulo 9
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El Apego
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Cuando hay caos!
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Enseñanza
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CONVERSACIONES EN QUIETUD

CONVERSACIONES
EN QUIETUD

Con Mike Boxhall

Capítulo 9

 

ABRIL

En anteriores capítulos hemos comentado temas como “deja que el trabajo haga el trabajo” y hemos sugerido que cuanto más podamos apartarnos del camino, cuanto más vacío esté el cuenco, más profundo puede ser el renacimiento a una forma mejor adaptada y menos inhibida.  

La implicación de esto es que cuanto más pierde su agarre el ego personal y restringido, más estamos en contacto con un yo más verdadero e ilimitado. El trabajo que surge desde este lugar de comunalidad puede ser muy poderoso, incluso cambiar nuestra vida, según informa mucha gente. 

Es aquí donde empezamos a tener pequeños problemas. Tenemos que soltar nuestros apegos suficientemente para que el trabajo haga el trabajo. Después volvemos a caer en el apego y queremos analizar qué trabajo se ha realizado y cómo podríamos repetirlo. La rendición y la confianza no son fáciles. Aceptar la singularidad de cada situación tal como se revela es fácil teóricamente, pero ¿qué pasa con su práctica? La práctica tiene que ser re-trabajada continuamente porque de otro modo volvemos rápidamente al punto de partida en nuestro intelecto personal. 

Sé muy bien lo rápidamente que queremos otorgarnos el mérito de cualquier cambio o mejoría. La paradoja es que si yo fuera responsable, ¡no habría ocurrido!

Quiero resaltar claramente que cuanto más nos apartamos de en medio, tanto mayor puede ser el resultado, pero eso es porque nos hemos apartado del camino y no hemos adquirido algún poder o siddhi con el que curar a la humanidad.

Cualquier sanador moderadamente exitoso, de cualquiera rama, tendrá atributos y poderes proyectados sobre él. Es importante darse cuenta que esa proyección parte de la necesidad del paciente, y no es la afirmación de un hecho. Desde mi punto de vista, tomar otro punto de vista conduce final e inevitablemente al engrandecimiento, y por tanto al abuso.

He dicho antes que cualquiera puede hacer este trabajo, y espero que muchos se sientan animados a hacerlo. La única limitación que todos tenemos es nuestra falta de habilidad para rendir eso que nos mantiene separados de la fuente. Es decir, nuestra historia de vida individual, con la que tanto nos identificamos.

La estatua de cobre, o piedra, o madera no es el Buda. La estatua no es el buda, del mismo modo que la estatua de la libertad no es la libertad, sino un símbolo de la libertad.

Tú eres el Buda. Tal vez la conciencia está un poco nublada, pero debajo de todas las capas de ilusión, eso es quien realmente eres.

Hay una marea

Yo estoy en la Marea

Yo soy la Marea

Recientemente, en abril de 2007, en los medios ha vuelto a surgir la discusión en torno a la existencia de Dios. Personas eminentes en sus campos particulares han hablado desde un lugar y desde otro. La discusión ha sido intelectual,  y mientras sea intelectual, esas personas derivarán algún sentido de satisfacción, a ese nivel, de la fuerza de su discusión. 

Es posible que a algunos científicos no les encaje visualizar al absoluto como un patriarca como los que dibujaba William Blake, con una barba larga y fluida y un compás. No sé cuánta gente se aferra a esta imagen inocente.

No obstante, si como algunos mantienen, no hay misterio y el intelecto conseguirá explicarlo todo al final, entonces han ocurrido dos cosas: el intelecto humano ha sido declarado la culminación absoluta de la evolución, y Dios ha sido creado por los que lo niegan.

El problema, según mi limitada y sesgada visión, es que ¡el Intelecto no siempre es inteligente!

Yo prefiero unirme a Einstein, también un científico eminente (aunque, por supuesto, es tarea de algunos intelectos posteriores disminuir sus logros para estar por encima en el orden de importancia) cuando dice: “El ser humano es parte de una totalidad llamada Universo…nosotros nos experimentamos a nosotros mismos, nuestros pensamientos y sentimientos, como algo separado de los demás. Es una especie de ilusión de la Conciencia. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros que nos restringe a nuestros deseos personales y al afecto de las pocas personas que están más cerca de nosotros. Nuestra tarea debe ser la de liberarnos de la prisión ampliando el círculo de nuestra compasión, para abrazar a todas las criaturas y la totalidad de la naturaleza en su belleza. El verdadero valor de un ser humano viene determinado por la medida y el sentido en que se ha liberado del yo. Necesitamos una manera sustancialmente diferente de pensar para que la humanidad pueda sobrevivir.

Sabes, será la inteligencia más que el intelecto la que nos ayudará a sobrevivir.

La gente cuya práctica no es diferente de su meditación o de su práctica espiritual a menudo se preguntan por qué, si este tipo de trabajo produce resultados, no se enseña en las escuelas.

La respuesta es muy simple; y no puede enseñarse en las escuelas. La espiritualidad no es un objeto. A las escuelas a menudo se les pregunta qué temas enseñan. Evidentemente enseñan cosas objetivas y eso es completamente adecuado. Vamos a la escuela a adquirir información y estructura. La información y la estructura son los ladrillos con los que podemos construir un edificio llamado educación. Este edificio es esencial para nuestra continuidad y florecimiento como entidades separadas a las que llamamos yo.

Este yo es capaz de grandes trabajos cada vez más complejos en todo tipo de campos, a medida que los datos y razones de una generación se acumulan sobre los de la siguiente.

Sigue habiendo y, según yo propongo, seguirá habiendo trabajos que se auto-crean fuera de la supervisión de la razón. Trabajos que nos asombran, y que son la obra de la inteligencia misma, un potencial infinito del que el intelecto es una pequeña manifestación discreta.

La suya es la visión del místico; muy diferente de la visión de Richard Dawkins y su falta de necesidad de Dios o de una Inteligencia superior y creativa. Ninguno de nosotros tiene que preocuparse puesto que el nivel del ser y el de la comprensión están separados.

En el budismo, el conocimiento se considera un obstáculo para la comprensión, como un bloque de hielo que impide que el agua fluya. Se dice que si tomamos una cosa como verdad y nos apegamos a ella, aunque la verdad misma viniera a llamar a nuestra puerta, no le abriríamos. Para que las cosas se nos revelen, tenemos que estar dispuestos a abandonar nuestra visión respecto a ellas. (Thich Nhat Hanh)

Beatrice Kleiner-Borel, de Suiza, tiene una observación relevante respecto a estos asuntos:

Durante una sesión en la que estaba tumbada en la camilla tuve la sensación de una gran energía que vino sobre mí, sin imágenes, sólo el sentimiento. Al rato, se formó un pensamiento en mi mente:¿Puedo gestionar esta poderosa energía? Entonces me quedé profundamente dormida y cuando me desperté supe que cuando viniera esa energía podría gestionarla.

Al día siguiente estábamos sentados alrededor de una camilla sobre la que había una señora tumbada y Mike era el terapeuta. Después de un cuarto de hora,  durante el que fui muy consciente, tuve un largo momento de un gran poder, de una gran presencia. Después tuve muchas dudas en mi mente:¿Lo que quiero es demasiado? ¿Es esto demasiado para los demás y para mí?¿Me sentiré rechazada como en el pasado?

Después de la sesión necesité algún tiempo para pensar en todo lo que me había pasado y después vi mi adaptador de corriente sobre mi mesa y supe que tenía que adaptarme a este “Poder”. Puedes llamarle poder, poder de vida, poder de amor, Dios o como quieras. Pero yo sé que este poder está en todo el mundo, la mayor parte del tiempo debajo de muchas capas.


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